Hace ya unos días que vengo insistiendo en la actividad de nuestras eléctricas, y digo «nuestras eléctricas» y no «las eléctricas», porque como cualquier acción u omisión que realizan nos afecta de manera directa, ya hay que sentirlas como algo propio, sin que nos genere demasiados sarpullidos y/o alergias alarmantes. Pues bien, lo que se venía anunciando como algo que podía suceder a corto plazo ha sucedido ya en España en el cortísmo plazo desde que comenzaran sus incursiones en la alteración del precio del kilovatio-hora eléctrico en el mercado mayorista, como es que hasta 25 empresas que demandan gran cantidad de energía eléctrica han tenido que parar su actividad como consecuencia de los altos precios del suministro eléctrico, con los consiguientes perjuicios de tipo económico-sociolaboral que eso conlleva. ¿Se ha parado alguien a pensar esto de manera seria?. El efecto desencadenante puede ser bastante perjudicial para el estado, por no hablar de deslocalizaciones, cierres, etc., de plantas industriales, que son palabras mayores. ¿Quién asumiría realmente luego el coste de estos efectos?, ¿el señor Galán?, ¿el señor Prado?, ¿el señor Gabarró?, ¿las empresas que representan?, ¿o bien el portavoz de todos ellos, el señor Montes de UNESA?.
Asimismo, y ya era hora por otra parte, la recientemente estrenada Comisión Nacional de Mercados de la Competencia va a investigar qué es lo que está sucediendo en el mercado eléctrico. ¿Por qué ha habido que esperar tanto?. ¿No hay mecanismos jurídicos para investigar lo sucedido desde el punto de vista de la alteración del precio de las cosas, con grave repercusión para la nación?. Realmente cuando establezca un veredicto ya estaremos bien entrados en el año 2014, probablemente «recuperados» anímicamente de la subida del precio de la luz de principios de enero, y estaremos hablando ya de la siguiente subida del mes de marzo, ¿por qué no?, ¿alguien da más?.
El Gobierno tiene que actuar y no puede seguir mirando para otro lado, como si aquí no pasara nada. Nuestras empresas están en grave riesgo por la actitud descerebrada de algunos que es empecinan en algo que es completamente insostenible. Ojalá, y más que nunca, así lo pido, que el tiempo no nos dé la razón en esto.

