Recientemente, a finales del mes de noviembre, ha finalizado la COP-19 en Varsovia donde se ha discutido la hoja de ruta para limitar las emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera, pero si nos fijamos en los datos de la Agencia Internacional de la Energía, hasta el año 2050 no se podría explotar más de un tercio de las reservas energéticas que está en manos de grandes multinacionales, para controlar que las temperaturas medias no suban dos grados de media antes de fin de siglo.
Según un estudio reciente del Instituto de Responsabilidad Climática, casi dos tercios de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero se deben a 90 empresas. Para el caso español sólo una docena de empresas concentra el 65% de las emisiones nacionales, tal y como se afirmó por parte del antiguo Observatorio de la Sostenibilidad.
Es importante definir claramente quiénes son los emisores para que se les exija responsabilidades. Empresas como Former Soviet Unión (8,94%), Chevron Texaco (3,52%), ExxonMobil (3,21%), y la primera española es Repsol con un 0,23% del total de las emisiones mundiales. Para el caso de las emisiones en sectores fijos en España (que aglutina al 35% del total de las emisiones nacionales, el otro 65% es de los sectores difusos), Endesa y Gas Natural Fenosa representan el 22% y 9%, respectivamente, seguido de Repsol con un 9%, Hidrocantábrico, Iberdrola y EON con un 6% cada una. Como se puede comprobar en España los principales emisores son las eléctricas que son las que menos apuestan por las energías renovables, a pesar de que digan que quieren apostar por ellas para rebajar su tasa de emisiones. Por sectores, el energético representa el 51%, el de las cementeras el 9%, las refinerías y petroleras el 11%, la siderurgia el 8% y el resto de los sectores el 11%.

