Con este post se pretende que el lector se familiarice con el significado completo de «energía marina», en ocasiones conocida también como «energía oceánica». Hay muchas maneras de llevar a cabo un aprovechamiento energético de las masas marinas u océanicas, bien sea eléctrico y/o térmico, por lo que es muy importante tener presente todas y cada una de ellas.
Resulta curioso, que a pesar del potencial existente en toda la Unión Europea de obtener energía marina, en la , sólo se habla en una ocasión de la energía oceánica (tan sólo para indicar que es una fuente de energía renovable), pero a diferencia de otras que son descritas, en esta ocasión ni siquiera se desarrolla lo más mínimo. Quizás se podía pensar que se alude a ella como energía marina, pero lo sorprendente es que tampoco se encuentra presente. Para realizarlo adecuadamente, nos ceñimos a lo recogido en el módulo de Energías Renovables Minoritarias que se estudia en el Máster de Energías Renovables y Eficiencia Energética y que se imparte en IMF, en donde se define la “energía marina u oceánica” como aquella energía renovable que se produce como consecuencia del aprovechamiento de los diferentes recursos energéticos marinos: mareas, olas, corrientes y gradientes. No obstante el mar es más generoso y también proporciona tanto biomasa (del fondo marino en forma de algas y que tienen cierta utilidad en determinados sectores), como viento (conocido generalmente como «eólica off-shore»). Es por ello por lo que nos vamos a centrar en las cuatro primeramente mencionadas.
La energía de las mareas o mareomotriz, tiene lugar como consecuencia del aprovechamiento energético de la diferencia de cotas que se produce en un lugar adecuado entre la pleamar y la bajamar, similar a lo que tiene lugar en una central hidroeléctrica. Los principales inconvenientes son la localización de lugares donde se produzca una diferencia de cotas lo suficientemente grande como para que la construcción de una instalación de este tipo sea rentable, así como la determinación del potencial existente que varía notablemente entre distintos lugares.
La energía de las olas, undimotriz, oleomotriz o maremotriz, es producida como consecuencia de la generación del viento en océano abierto. El principal inconveniente de esta energía renovable es que el recurso eólico no es constante, por lo que es complicado determinar un potencial undimotriz en una zona determinada.
La energía de las corrientes marinas se obtiene como consecuencia del aprovechamiento cinético del agua de zonas profundas. Se genera como consecuencia también de la acción del viento sobre la masa de agua, y que disminuye en intensidad según se aumenta la profundidad.
Los gradientes térmicos existentes en los océanos y en los mares entre zonas superficiales y profundas, son también susceptibles de aprovechamiento energético. La energía producida empleando este recurso se conoce con el nombre de “energía termomarina, termomotriz, maremotérmica o energía térmica oceánica”.
Finalmente, los gradientes salinos también se pueden aprovechar, sobre todo en aquellos lugares donde desembocan los grandes ríos continentales.

