En el reciente informe publicado por la Comisión Nacional de la Energía en relación con el déficit de tarifa, una de las cuestiones que se han puesto de manifiesto es el precio que pagan los consumidores domésticos en España por el uso de la electricidad.
De tener en el año 2007 un precio ligeramente superior al de la media europea (con países por encima como Alemania, Bélgica, Holanda, Reino Unido, Luxemburgo o Irlanda), sin incluir impuestos, en poco más de 4 años se ha pasado a ser el tercer país europeo en el que se paga más por la electricidad, sólo superados por Malta y Chipre (que además, son dos de los países con unas tasas de dependencia energética más elevadas, próximas incluso al 100% en todas las fuentes de energía). Para el caso industrial la situación es parecida, y por tanto lastra la competitividad de las empresas ubicadas en territorio español.
En relación con la participación de las renovables y la cogeneración en el déficit de tarifa español, apuntar que es sufragada por los consumidores al igual que sucede en todos los países europeos, a través de distintos mecanismos según el país (incentivos, certificados verdes o subastas de capacidad), salvo en países como Finlandia, Noruega, Holanda y Luxemburgo, donde se tienen tasas o impuestos para las energías convencionales para primar a las renovables.

