Detrás de la palabra alemana “Energiewende” se encuentra una apuesta del Gobierno Alemán por potenciar las energías renovables en dicho país. Se trata de un Plan de Reconversión Energética a futuro, a través del cual se pretende generar en el año 2050 el 80% de la energía eléctrica a partir de fuentes renovables. Comparándolo con la situación actual, la producción de electricidad renovable se encuentra hoy en día en el 20% aproximadamente, y para el año 2020 se debería alcanzar el 35%.
Las inversiones que se requieren en los próximos años y próximas décadas son muy elevadas, ya que además de las instalaciones propiamente dichas de generación, se encuentra la construcción de las redes de alta tensión y la modificación de las que actualmente se tienen.
A pesar de todos los beneficios que se tendrían, no faltan también detractores de este plan, por los impactos medioambientales y consecuencias sobre la salud de las personas, que según ellos, se pueden producir al construir los tendidos eléctricos aéreos y no subterráneos.
Lo que es evidente es que Alemania se ha puesto manos a la obra para intentar depender energéticamente menos de terceros, continuar mejorando su competitividad industrial, y todo ello dejando a un lado la producción eléctrica nuclear, la cual estaba bastante arraigada desde años en dicho país y cuya situación ha cambiado desde el fatídico accidente de la central japonesa de Fukushima.

