Ya vimos en anteriores artículos que las nuevas generaciones vienen apretando fuerte, con paso firme y dejando patente que las formas de trabajar y de comunicarse van a ser radicalmente distintas a los que nacimos entre los años 60 a 80. Ya no digamos más allá. Para la juventud que llega actualmente al mundo laboral, las prácticas que se llevaban en los años de la revolución moderna, con la llegada del marketing, les parecen simplemente ‘prehistóricas’ o incluso se llega a oír del ‘jurásico’.
Expertos de las TI e incluso de las TIC’s ya proponen y así lo manifiestan en seminarios y congresos, que se debe tomar ya en cuenta una evolución en la cultura empresarial, un cambio hacia implementar nuevas tecnologías en las formas de organización del trabajo.
Con la llegada del marketing moderno se tradujo en un enfoque de toda la empresa orientada hacia el cliente, donde el foco era satisfacer al comprador de su producto o servicio. Actualmente eso está cambiando y evolucionando hacia las personas. En un futuro -ya muy próximo- debe alinearse toda la organización hacia las personas. Aquellas que dan cara, voz y oídos a la empresa.
El grado de desarrollo y adopción de las nuevas tecnologías por parte de toda la sociedad, recordemos que ya existen mayores de 65 años como blogueros, youtubers y conectados a las redes sociales, lo que aprieta a la sociedad a volcarse a ellas, hace que las empresas no tenga otro camino que adoptarlas, alinearse y conocerlas. La llamada transformación digital, y con ello la adopción de la ‘cultura digital’.
Esa adopción de la sociedad hace que los puestos de trabajo cada vez conlleven más y más a relativizar el puesto de trabajo en algo físico, cómo hasta hoy existe, esa maquina de fichar y una mesa en una gran sala de unas oficinas. Hoy en día se puede sustituir por aplicaciones de geolocalización. Existe la imperiosa necesidad de moverse, muchos de los puestos de trabajo ya se realizan fuera de unas oficinas, cómo puede ser administración o atención al cliente, con la implantación del tele-trabajo.
Todo ello hace necesario una reorientación sobre las personas que componen la organización, y romper los viejos tópicos de los horarios rígidos, y aún más el quedarse mas allá de la jornada laboral para demostrar que se trabaja duro. Las nuevas generaciones lo que valoran y ven cómo interesante es la productividad, eficiencia y efectividad. Marcar unos hitos y fechas de finalización, y ellos ya se encargaran de tenerlo a tiempo.
Será la única vía para ser competitivos y poder retener al mejor talento, sin duda.
