Desde hace unos meses somos conocedores de lo que se está viviendo en territorio de Ucrania consecuencia del hartazgo de su pueblo de la situación política que se estaba viviendo en él. La ciudadanía, mayoritariamente con pensamiento pro-europeo antes que pro-ruso (salvo la del famoso territorio de Crimea), ha sido la impulsora de las revueltas. El antiguo Presidente, apoyado desde su vecina Rusia, tenía una serie de privilegios y beneficios que no estaban al alcance de muchos, tal y como se ha podido poner de manifiesto hace unos días, tras su salida del Gobierno.
Rusia ha entrado en el conflicto consecuencia de la posible pérdida de influencia en Ucrania tras ocupar el Gobierno personas con pensamiento pro-europeo, y sus iras se han centrado en un territorio como es la Península de Crimea, pero ¿por qué se está generando un importantísimo problema con consecuencias mundiales, en donde están entrando en liza todos los países europeos y hasta los Estados Unidos?. La respuesta es fácil: Ucrania es un país por donde pasan tres principales gasoductos que transportan el gas natural desde los yacimientos rusos hasta los países europeos, principalmente los del Norte y Centro Europeos. El 30% del gas natural que se consume en Europea tiene origen en Rusia y llega hasta 15 países. Asimismo el epicentro de las disputas se encuentran actualmente en Crimea, consecuencia de las reservas que esta Península tienen, lo que haría facilitar la independencia energética de Ucrania frente Rusia, y ésta no lo desea. Si Rusia decidiera recortar el suministro de gas a Europa, ésta tendría serios problemas de abastecimientos con una ralentización importante de las economías de varios países, y esto es lo que precisamente la Unión Europea no puede consentir.
En cuanto a la situación de España, la tranquilidad es absoluta, al menos por el momento. El gas que consumimos viene principalmente del norte de África, así como a través de las regasificadoras que tenemos en varios puntos de nuestras costas, lo que posibilita ser más independientes y no estar centrados en único país de suministro.
Lo que este conflicto nos está enseñando, una vez más, es la enorme dependencia que tiene Europa de fuentes de energía primaria de otros países. Es necesario establecer un Plan Energético Integral Europeo, en donde tengan peso todas las fuentes energéticas (nucleares, ciclos combinados, carbón) en el mix del territorio, pero por supuesto favoreciendo el uso de las energías renovables, completamente autóctonas y no dependientes de terceros. Esto posibilitará tener capacidad de respuesta frente a situaciones de crisis como la que estamos viviendo en la actualidad, y frente a lo que se nos puede venir encima más adelante, quizás no ahora, sino meses o años después. La constitución de reservas energéticas, con planificaciones energéticas, sin ningún tipo de interés de por medio (esto es algo bastante complicado), posibilitaría tener un sistema a imagen y semejanza del sistema americano, que al fin y al cabo, es lo que tenemos que perseguir.

